Amaia con "i puntito": Amaia y su súper pandilla, contra el Guardián del Bosque.

  • Nivel 1 · Primeros pasos

    #1

    ¡Hola, holita! Soy Amaia con 'i' puntito, y soy autista. Tengo 14 años, vivo en Burlada (Navarra) y en mi cabeza siempre hay un torbellino de historias esperando a salir. Para mí, el mundo real a veces tiene el volumen demasiado alto, las luces demasiado brillantes y demasiadas reglas invisibles que a los demás os parecen normales pero que a mí me cuesta descifrar. Por eso, mis mejores refugios siempre han sido los libros, editar, cantar y crear. Escribir este libro con 12 años ha sido mi forma de abrir una ventana a mi universo, de demostrar que el autismo no es una enfermedad que se cura, sino una identidad, una forma única de percibir, sentir y crear. Y sobre todo, es mi manera de decirle a mi 'pandi-insta' y al mundo que ser diferente no tiene nada de malo.

    1. “Tu libro nace desde una mirada muy personal del autismo, la imaginación y las emociones. ¿Qué cosas sientes que puedes expresar escribiendo que a veces cuesta más explicar con palabras en el día a día?” En el día a día, el lenguaje va demasiado rápido para mí. A veces me quedo bloqueada, en shutdown, o mi cerebro no encuentra el camino directo para explicar lo que siento en el cuerpo (lo que ahora sé que se llama alexitimia). Cuando escribo, el tiempo se frena. No tengo la presión de mirar a los ojos a nadie ni de responder al segundo. En el papel puedo ordenar mis pensamientos y explicar con metáforas o a través de los personajes cosas tan complejas como un colapso sensorial o la intensidad con la que vivo una emoción. Escribir es mi traductor oficial.

    2. “Muchas niñas y adolescentes autistas crecen sintiéndose ‘diferentes’ sin entender del todo por qué. ¿Cómo fue para ti recibir el diagnóstico de TEA y qué cambió en la forma de mirarte a ti misma?” Antes de mi diagnóstico, yo sentía que era un “bicho raro”, que venía “defectuosa”, como si a todo el mundo le hubieran dado un manual de instrucciones para vivir y a mí no. Me culpaba por cansarme tanto en el cole o por no entender los dobles sentidos. Cuando me dieron el diagnóstico, sentí un alivio gigante. No estaba rota, solo tenía un sistema operativo diferente. El diagnóstico me dio las respuestas que necesitaba y cambió por completo la forma de mirarme: pasé de la culpa a la aceptación. Empecé a respetar mis tiempos y a quererme tal y como soy.

    3. “En tus historias aparecen amistad, aventuras y superación. ¿Cuánto hay de tu propia experiencia y de tu manera de entender el mundo dentro de los personajes que creas?” ¡Hay muchísimo de mí en ellos! Tienen esa forma mía de ver los detalles en los que nadie se fija, de sentir con el volumen al máximo o de necesitar sus propios espacios de calma. Las aventuras de superación que viven reflejan mis propias batallas diarias: el reto de encajar, de gestionar los cambios de planes que me generan tanta ansiedad o de defender mi identidad. Escribir sobre la amistad también es mi forma de plasmar el tipo de conexión pura, clara y sin dobles intenciones que a mí me gusta tener en la vida real.

    4. “Hablas también del vínculo con tu hermana pequeña y de cómo comprende tu forma de sentir y vivir las cosas. ¿Qué importancia tiene para ti sentirte entendida dentro de tu propia familia?” Para mí mi familia lo es todo, es mi red de seguridad. Que tu casa sea un lugar donde no tienes que camuflar tu autismo es vital. Mi hermana Emma solo tiene 6 años, ella no entiende de diagnóstico, pero me lee el pensamiento. Sabe perfectamente que si me pongo los cascos no es que no la quiera, es que necesito silencio, y se queda a mi lado respetándolo. Sentirme entendida y arropada en casa me da la fuerza necesaria para salir luego a comerme el mundo exterior, sabiendo que pase lo que pase, ahí dentro siempre estaré a salvo.

    5. “Muchas veces el autismo femenino pasa desapercibido o se comprende poco. ¿Qué te gustaría que otras personas supieran sobre cómo viven el mundo muchas chicas autistas?” Me gustaría que supieran que el autismo en chicas muchas veces es invisible porque somos expertas en imitar al resto para encajar, lo que se llama camuflaje social. Parece que estamos perfectamente en clase o en un grupo, pero por dentro estamos haciendo un sobreesfuerzo mental titánico. Que no tengamos conductas que llamen la atención no significa que no estemos saturadas. Vivimos el mundo con una intensidad sensorial y emocional enorme, y muchas veces el agotamiento extremo o la ansiedad nos llega de golpe precisamente por haber intentado parecer 'normales' todo el día. Yo, ya no me escondo, y me muestro tal y como soy. A veces, con miedo de no ser aceptada, pero es cómo soy, si te gusta quédate conmigo, sino, marcha.

    6. “Tu creatividad parece estar muy conectada con tu forma única de observar la realidad. ¿Crees que el autismo ha influido en tu manera de imaginar, crear personajes y construir historias?” Sí, totalmente. Mi cerebro autista procesa la información de manera muy visual y muy centrada en los detalles. Donde otros ven un paisaje general, yo veo la textura de una hoja o el matiz exacto de un color. Además, mi hipefoco me permite meterme de lleno en las historias durante horas, abstrayéndome de todo lo demás. Creo que el autismo me da una sensibilidad especial para conectar con las emociones. Mi imaginación no funciona a pesar del autismo, funciona gracias al autismo.

    **7. “A veces se habla del autismo solo desde las dificultades. ¿Por qué es importante también hablar de identidad, talentos, sensibilidad y formas diferentes de ver el mundo?” ** Porque si solo nos miran desde la dificultad, nos ven como un problema que hay que arreglar, y no lo somos. Es verdad que tenemos retos y que el mundo nos lo pone difícil a veces, pero el autismo también viene con cosas maravillosas: una lealtad enorme, una pasión increíble por nuestros intereses especiales, una sensibilidad artística profunda y una lógica muy honesta. Hablar de nuestros talentos nos ayuda a nosotras mismas a tener autoestima y ayuda a la sociedad a entender que la neurodivergencia enriquece el mundo. Ser diferente no es menos.

    8. “Presentar un libro siendo tan joven requiere mucha valentía. ¿Qué sentiste al compartir públicamente una parte tan personal de tu universo?” Al principio sentí vértigo y muchos nervios. Pero la ilusión ganaba. Sentí que compartir mi universo no era solo liberar mis historias, sino también poner un granito de arena para que se entienda mejor a las personas autistas. Ver que a la gente le gustaba y que se emocionaban con lo que yo había creado en mi habitación ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida. Y además, me permitió superar uno de los momentos más complicados de mi vida, cuándo no te aceptan y te hacen daño verbal y físicamente...

    9. “¿Qué mensaje le darías a otros niños, niñas o adolescentes autistas que sienten que no encajan o que tienen miedo de mostrarse como son?” Les diría que no apaguen su luz para que otros no se deslumbren. Sé perfectamente lo que es sentir miedo a que te miren raro o a quedarte sola, pero intentar encajar en un molde que no es el tuyo solo te va a agotar. Tu forma de ver el mundo, tus pasiones intensas, tus silencios... son lo que te hace una persona única y valiosa. Busca tus refugios, rodéate de personas que te quieran con tu 'sistema operativo' tal y como es y recuerda siempre: no tienes que cambiar para encajar en el mundo, el mundo tiene que aprender a ser lo suficientemente grande para que quepamos todos.

    Mil gracias por esta oportunidad de poder expresarme. Amaia “con i puntito”.

    1
Para responder o reportar contenido necesitas iniciar sesión y completar tu perfil.

Todavía no hay respuestas. La primera aportación puede ayudar mucho a quien abrió el hilo.

Participa en la conversación

Para responder a este hilo necesitas una cuenta activa.