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El tiro olímpico me ha devuelto la ilusión personal que creí perdida. Toda mi vida he sido deportista de alta intensidad: he practicado boxeo, Muay Thai, defensa personal y gané siete medallas de oro en yudo. Estuve a punto de entrar en la selección española, pero tras perder el combate decisivo, mi entrenador de entonces no supo gestionarlo; me vine abajo y me rendí. Poco después llegó la enfermedad y el vacío de tener que dejar mi trabajo. Te hundes al ver que todo lo que te apasiona se desvanece.He tardado diez años en encontrar mi camino, pero ahora es diferente: no me voy a rendir. Hoy soy la única mujer con esclerosis múltiple en España en categoría paralímpica en esta disciplina.
Mi realidad diaria está marcada por limitaciones físicas muy duras. Convivo con la esclerosis múltiple, que me resta sensibilidad y fuerza , a la que se suman un problema grave de espalda y una enfermedad reumática que me provocan una ciática y un dolor crónico las 24 horas. Debido a esto, camino con ayuda, de pie no puedo estar y me es imposible autopropulsar una silla manual. Necesito silla de ruedas eléctrica para algo tan básico como poder ir sola al supermercado y recuperar mi autonomía. Aun así, compito sentada y, aunque parezca imposible, tiro precisamente con esa mano derecha afectada.
Lo maravilloso de este deporte es que se adapta a ti: si mañana sufro un brote y mi situación cambia, sé que puedo pasar a la modalidad de carabina con apoyo. La enfermedad ya no tiene el poder de dejarme fuera de juego; siempre hay una forma de seguir compitiendo. Del dolor y la fatiga no te olvidas nunca, está ahí en cada disparo, pero a nivel mental el tiro te exige tanta concentración que te obliga a poner el foco en lo que sí puedes hacer. En este proceso, mi actual entrenador es una pieza fundamental: su apoyo y su sensibilidad hacia la enfermedad son la clave que me faltó en el pasado para superarme día a día. Gracias al tiro he conseguido entrenar ese brazo afectado y recuperar masa muscular que daba por perdida.
Este deporte me ha regalado un espacio puramente mío. Soy madre, esposa e hija, pero necesitaba sentir que valgo por mí misma fuera de la enfermedad. Cuando apunto al blanco, el control vuelve a ser mío. El tiro me demuestra que la luchadora que soy sigue sabiendo pelear, y hace que mi familia se sientan profundamente orgullosa de mí.
Sé que por de la esclerosis múltiple mi salud no depende de mí al cien por cien, pero mi objetivo es claro: quiero representar a España. La enfermedad pondrá las cartas sobre la mesa, pero yo tengo la obligación de intentarlo hasta el final
Mi vida se define por la lucha y la adaptación. Convivo con esclerosis múltiple, lesiones de espalda y soy mamá de una niña autista. En el tiro paralímpico recuperé el control. Aquí comparto mi realidad sobre discapacidad, neurodivergencia, deporte y vida.