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Así empieza mi historia: nací en Caracas, Venezuela. Tres meses antes de lo previsto. Quería llegar antes al mundo yo siempre apurada. Tengo 36 años, es decir, nací en una época donde no había casi información, donde no había ropa para prematuro en mi país. Una época en donde se le tenía miedo a la diferencia por falta de información, quizás. Una época en la que la palabra inclusión no se buscaba en el diccionario no se sabía de su existencia .
Mi familia me incluia en todos los planes . En mi casa mi diferencia era vista con naturalidad. El desafío se presentaba en la escuela. Donde mi diferencia era más notoria. No me acuerdo si les conté que tengo parálisis cerebral . O por lo menos eso dicen los médicos. Porque tengo todo menos el cerebro paralizado , pero bueno continuemos. Ese diagnóstico me convierte en usuaria de silla de ruedas lo que me impedía caminar como todos los demás. Y en ese momento quería ser igual a ellos. quería caminar como ellos, quería jugar como ellos quería hacer las mismas actividades que ellos con el tiempo me di cuenta que eso era aburrido y aprendí a valorar mi diferencia ahí fue cuando mi vida cambió.
A los 19 años escuché un anuncio de la radio que decía: "Quieres estudiar actuación esta es tu oportunidad" mi mamá me dijo Está bien Vamos a ver qué pasa. Fui a mi primera clase y mi escuela de actuación se convirtió en mi segunda familia esperaba los sábados para ir a divertirme con mis compañeros para disfrutar y estudiar. Dos años pasaron y me gradué la actuación me dio las herramientas para entender cómo me tenía que dirigir a la gente debido a mi medio de transporte la silla de ruedas los personajes en la actuación se limitan un poco . Pero como yo soy una chica sin límites no deje de pensar qué podía hacer para seguir dedicándome al arte sin que mi silla me limitara.
Es así como en pandemia a través de zoom descubrí el baile inclusivo es a eso a lo que me dedico actualmente. Les paso a enumerar las herramientas que me ha dado. He aprendido que cada cuerpo se mueve de manera diferente, que ningún movimiento está bien o está mal, que tu manera de hacerlo es única que la Silla es parte de la danza. Entre otras muchas cosas.
A veces no les puedo negar que tengo mis bajones porque soy tan independiente mentalmente que cuando pasan cosas que me limitan físicamente como cuando se daña mi ascensor o cuando mi carro se queda sin batería y no puedo ir a algunos lugares la cabeza me hace cortocircuito y empiezo a preguntarme porque a mí en vez de para que a mí.
Comprendí que me hacía falta algo más, necesitaba descargar más de lo lo hacía bailando. Por eso, mientras bailaba y hacía radio porque también me olvidé de contarles que hacía radio produciendo un programa que se llama superhéroes del cual fui productora desde el 2016 hasta el 2021 .
Mientras estaba en este proceso cuándo me surgió un pensamiento cualquiera empezaba a escribirlo en las notas de mi teléfono o en mi computadora ahí empezó el proceso de escribir mi libro "La Carga que Descarga" para contarle a la gente que vivir la vida con discapacidad no es tan malo como lo pintan en las novelas ni tan Rosa como para decir que somos angelitos o especiales es una vida como cualquier otra con momentos difíciles y fáciles como cualquier vida. Por eso tenemos altos y bajos es normal.
No quiero dar consejos, solo quiero dar la receta de mi limonada. Hay que hacerle comprender a la gente que no todas las condiciones son iguales. Que todos podemos hablar de diferente manera: unos escriben, otros se expresan por señas, otros usan la tecnología. Hay miles de maneras de hacerlo pero nosotros tenemos voz. La nuestra la de cada uno. Cada uno de nosotros encuentra su manera.
Mamá, papá, dennos nuestro espacio, todo a nuestro tiempo. No se desesperen juntos lo lograremos.
Soy Adriana Irazábal venezolana. Me dedicó al arte soy bailarina escritora y actriz tengo un libro que se llama "La Carga Que Descarga " en amazon.com un placer conocerlos a todos.